* Pizarrones no sustituyen ese paso elevado peatonal, aclaran alumnos a la Dirección de la institución académica
Tijuana, 18/03/26.- Hace un año, en una visita de la Presidenta de México, Claudia Sheimbaun Pardo, a este municipio, la mandataria nacional giró instrucciones para que se construyera un puente peatonal de acceso a la Universidad Nacional Rosario Castellanos, al recibir esa petición del alumnado, y notar la necesidad de construir esa estructura urbana.
Recientemente, el XXV Ayuntamiento de Tijuana,
encabezado por el doctor Ismael Burgueño Ruiz, cumplió un compromiso de
entregar unos pizarrones, lo cual agradecieron los estudiantes, pero,
insistieron al Director de la Universidad que es muy urgente construir un
puente peatonal que garantice el cruce del bulevar 2000 sin riesgos.
Toda vez que siguen enfrentando la carencia de
esa estructura de paso elevado peatonal, pues, a un año de haberse girado las
instrucciones presidenciales no se ha concretado, lo que mantiene en
incertidumbre a estudiantes y padres de familia, la comunidad estudiantil
aclara que los pizarrones no sustituyen el puente, y exigen que el director
haga las gestiones pertinentes, ante los funcionarios municipales que
corresponda.
A la par, la situación se agrava por la falta
de control en el transporte público de la ciudad por parte del Instituto de
Movilidad Sustentable (IMOS), lo que recientemente derivó en un grave altercado
con un chofer, donde un estudiante resultó golpeado por un conductor de la
línea de transporte azul y blanco.
El alumno ya presentó su denuncia ante el
ministerio público, buscando justicia para los estudiantes que solo buscan un
mejor porvenir. 
Denuncia penal que interpuso el estudiante agredido
por un chófer de transporte público,
al cual el IMOS suspendió.
Desde la dirección de la Universidad Nacional
Rosario Castellanos, encabezada por Octavio Serna García, no solo persisten
cuestionamientos por la falta de representatividad, sino también por la
ausencia de gestiones visibles y efectivas ante una problemática que afecta
directamente a su comunidad estudiantil.
A más de un año del inicio de actividades
académicas, no hay claridad sobre acciones concretas desde la dirección, para
atender el riesgo que enfrentan diariamente los estudiantes.
Esta falta de respaldo institucional por parte
de la Universidad genera inconformidad y molestia en la comunidad
universitaria.
Si bien existe una indicación clara desde el
Gobierno Federal, no se percibe el impulso necesario desde la propia
institución para que esta se traduzca en resultados.
La obra de la universidad sigue pendiente, sin
avance significativo de acuerdo a los plazos comprometidos con la Presidenta. En
cuanto al transporte, continúa sin control, y la gestión institucional no
termina de responder a la urgencia de las demandas estudiantiles. Mientras
tanto, el riesgo sigue siendo una constante para quienes diariamente acuden a
la Universidad Nacional Rosario Castellanos.

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